Cómo quitar el olor a perro de casa (y por qué el ambientador no lo consigue)

Hay una cosa que nadie que viva con un perro quiere oír, y es que su casa huele a perro. Lo peor es que tú no lo notas. El olfato se acostumbra en cuestión de minutos a los olores constantes, así que después de un rato en casa dejas de percibirlo por completo. Quien lo nota es la visita, en los primeros diez segundos, y casi nunca te lo va a decir.

La buena noticia es que ese olor tiene solución y no pasa por comprar el ambientador más caro de la estantería. Pasa por entender dónde vive realmente.

Por qué huele un perro (aunque lo bañes)

El olor característico no viene de la suciedad, viene del propio animal. Los perros producen sebo en la piel para proteger el pelo, y ese sebo tiene un olor propio que se intensifica con la humedad. A eso súmale la saliva, que dejan en todo lo que muerden y lamen, y las almohadillas de las patas, que sudan y van dejando rastro por el suelo a cada paso.

Por eso bañar al perro no resuelve el problema de casa. El perro sale del baño oliendo estupendamente y a las dos horas la casa sigue oliendo igual: porque el olor no estaba en él, estaba repartido por tu vivienda.

El ambientador es el peor plan posible

Un ambientador no elimina nada. Añade una capa de perfume sobre el olor que ya hay, y el resultado no es «casa limpia» sino «casa que huele a perro y a flores a la vez», que es bastante peor. Además dura poco: en cuanto se disipa, el olor de fondo sigue exactamente donde estaba, porque su foco no se ha tocado.

Es la diferencia entre tapar y eliminar. Y para eliminar hay que ir a los sitios concretos donde se acumula.

Los cinco focos reales del olor

  • El suelo. Es el gran olvidado y el más importante. Tu perro pisa cada centímetro de la casa decenas de veces al día, y en cada paso deja restos de las almohadillas. Si tiene una ruta fija (del sofá a la puerta, de la cama al comedero), esa franja concentra muchísimo más olor que el resto.
  • La cama y las mantas. Obvio, pero mucha gente la lava cada varios meses. Debería ir a la lavadora cada una o dos semanas.
  • Los textiles de la casa. Sofá, cojines, alfombras y cortinas absorben olor como esponjas. Sobre todo si el perro se sube al sofá.
  • La zona del comedero. Restos de comida húmeda, agua salpicada y babas que se secan en el suelo alrededor del cuenco.
  • Juguetes y correa. Concentran saliva y casi nunca se lavan.

El suelo es la mitad de la batalla

Si solo pudieras hacer una cosa, haz esta: friega bien y con un producto pensado para ello. El suelo es la superficie más grande de tu casa y la que más contacto tiene con el animal. Un fregado a conciencia cambia el ambiente de una vivienda mucho más rápido que cualquier otra medida.

Aquí hay un detalle importante: no todos los fregasuelos sirven igual. Los muy perfumados hacen lo mismo que el ambientador, superponer aroma. Lo que te interesa es un producto que actúe sobre el olor y deje un aroma discreto. Por eso el Fregasuelos Especial Mascotas de Mano de Santo es deliberadamente el más neutro de su gama: en una casa con animales no quieres competir con el olor del pienso ni de la arena, quieres que no huela a nada.

Hay otra razón para huir de los aromas potentes. El olfato de un perro es muchísimo más sensible que el nuestro, y el de un gato también. Lo que a ti te parece «un poco de olor a limón» para ellos puede ser abrumador.

Una rutina que funciona

A diario: pasa la aspiradora o la mopa por las zonas de paso. El pelo suelto es el vehículo principal del olor, y si lo retiras cada día tienes medio problema resuelto.

Dos o tres veces por semana: friega el suelo insistiendo en las rutas del animal y en la zona del comedero. No hace falta que sea la casa entera cada vez.

Cada semana o dos: a la lavadora la cama, las mantas y las fundas de cojín que use.

Cada mes: aspira el sofá a fondo, incluidas las juntas y debajo de los cojines, y lava los juguetes de tela.

Siempre: ventila. Diez minutos de ventilación cruzada por la mañana renuevan el aire mejor que cualquier producto.

Tres errores que empeoran las cosas

Mezclar productos. Nunca combines lejía con amoníaco ni con limpiadores que no sepas qué llevan: la mezcla genera gases tóxicos. Y con animales en casa el riesgo es mayor, porque ellos están a ras de suelo.

Abusar del vinagre. Funciona para algunas cosas, pero en suelos porosos como el mármol o el terrazo puede dañar el acabado con el uso repetido.

Dejar que pisen el suelo mojado. Además de que se resbalan, arrastran el producto por toda la casa. Espera a que seque del todo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en irse el olor?

Con una limpieza a fondo de suelo y textiles, la mayoría de las casas huelen distinto el mismo día. Lo que cuesta es mantenerlo, y eso sí es cuestión de rutina.

¿Sirve para gatos?

Sí, aunque el perfil del olor es distinto. En gatos el foco suele estar más concentrado en la bandeja y su entorno, así que insiste en el suelo de alrededor.

¿Puedo usar un fregasuelos perfumado si me gusta que huela?

Claro. Mucha gente alterna: el Especial Mascotas entre semana y algo más aromatico el fin de semana, como el Patio de los Naranjos. Lo importante es que la base esté limpia; el perfume viene después.

Puedes ver toda la gama en la colección Mano de Santo.

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