Tipos de fregona: cuál va bien en cada suelo y por qué la tuya deja marcas

La fregona es de esas cosas que se compran sin pensar. Se coge la del súper, se usa hasta que huele mal y se cambia por otra igual. Y sin embargo, entre una fregona y otra hay tanta diferencia como entre una brocha y un rodillo: no es que una sea mejor, es que están pensadas para trabajos distintos.

Si tu suelo queda con vetas, tarda una eternidad en secarse o se te queda pegajoso, hay bastantes probabilidades de que el problema no sea el fregasuelos. Es la fregona.

Fregona de tiras de algodón: la de toda la vida

Es la clásica, la de flecos blancos o de colores. Absorbe muchísima agua, arrastra bien la suciedad gruesa y es barata. Por eso sigue siendo la reina en garajes, trasteros, terrazas, obras y suelos rugosos de exterior.

Su problema es todo lo demás. Retiene tanta agua que deja el suelo empapado y tarda en secar, lo que en interiores se traduce en vetas y en olor a humedad. El algodón se apelmaza, se pudre y coge mal olor con facilidad, y si no se seca bien entre usos se convierte en un criadero de bacterias. Además suelta hilos.

Dónde sí: exteriores, suelos muy sucios, superficies rugosas, derrames grandes.
Dónde no: parquet, laminado, gres pulido, cualquier suelo donde quieras que no queden marcas.

Fregona de microfibra: la de uso diario

Las tiras de microfibra —esas más finas, a menudo en gris, azul o verde— cambian el planteamiento. La microfibra no absorbe tanto como el algodón, y eso es precisamente lo bueno: deja el suelo húmedo, no encharcado, y se seca en un par de minutos sin vetas.

Además atrapa el polvo y las partículas finas por electrostática en lugar de empujarlas, con lo que arrastra mucho mejor el pelo y la pelusa. Aguanta muchos lavados y no huele si se seca al aire.

Es la opción sensata para el 90% de los hogares y para casi cualquier suelo interior: gres, porcelánico, terrazo, vinílico, laminado.

Dónde sí: limpieza diaria de toda la casa, suelos delicados, casas con mascotas.
Dónde no: suciedad muy gruesa o barro, donde el algodón arrastra más.

Fregona plana o mopa: la de los profesionales

La mopa plana —esa cabeza rectangular con una funda de microfibra— es la que se usa en oficinas, colegios y hospitales, y por buenas razones. Cubre más superficie por pasada, llega debajo de los muebles sin que tengas que mover nada, y sobre todo permite cambiar la funda cuando se ensucia en lugar de seguir repartiendo la misma suciedad.

Es con diferencia la que mejor resultado da en suelos grandes y lisos, y la más cómoda para la espalda porque no obliga a escurrir todo el rato.

Su punto débil es que necesita un sistema: o cubo con prensa plana, o mopa con depósito, o al menos varias fundas de recambio. Y en suelos muy irregulares no encaja bien.

Dónde sí: superficies grandes y lisas, parquet y laminado, debajo de muebles, quien tenga problemas de espalda.
Dónde no: suelos muy rugosos o rincones muy angulosos.

Fregona de tiras absorbentes tipo trapeadora

Es un híbrido cada vez más común: tiras anchas y planas de microfibra, más parecidas a tiras de bayeta que a flecos. La fregona trapeadora de este tipo combina la superficie de contacto de una mopa con la maniobrabilidad de una fregona de toda la vida.

Va especialmente bien cuando hay que recoger líquido —un vaso volcado, la entrada un día de lluvia— porque absorbe mucho de una pasada y luego escurre casi seco. Y llega a los rincones mejor que una mopa plana.

Nosotros trabajamos la fregona trapeadora mágica, que es exactamente esta idea, y la Optimus 960, que es una fregona de microfibra de densidad alta pensada para durar y para dejar el suelo casi seco al momento. Mucha gente se lleva las dos: la Optimus para el fregado normal y la trapeadora para líquidos y para los repasos rápidos, y para eso está el pack de fregonas.

Dónde sí: casas mixtas, derrames, recogida rápida, quien quiere una sola fregona que valga para casi todo.

Fregona con rodillo o de autoescurrido

Las que se escurren con un mecanismo de rodillo o de palanca, sin tocar la fregona con las manos. Su ventaja es higiénica y ergonómica más que de limpieza: no te mojas, no te agachas y escurres siempre con la misma presión.

Son buena idea si friegas mucho o si tienes problemas de manos o de muñeca. Ojo con la calidad del mecanismo, que es lo que se rompe.

Fregona con depósito o spray

Palo con depósito de producto y un gatillo que pulveriza delante de la mopa. Elimina el cubo por completo. Van muy bien para repasos rápidos, cocinas pequeñas y casas donde se friega a menudo pero poca superficie cada vez.

No sustituyen a un fregado en profundidad, porque no arrastran agua sucia: sólo humedecen y recogen. Como complemento son cómodas; como única fregona de la casa se quedan cortas.

Vapor: ni fregona ni milagro

Las mopas de vapor desinfectan por temperatura y no necesitan producto, lo que las hace atractivas en casas con niños o mascotas. Funcionan bien en gres y porcelánico.

Conviene saber dos cosas. La primera, que no deben usarse en parquet, laminado, vinilo ni suelos porosos: el calor y la humedad levantan las juntas y estropean el acabado. La segunda, que el vapor desinfecta pero no desengrasa: la suciedad grasa hay que arrastrarla igualmente.

La tabla rápida

Si tienes parquet o laminado, mopa plana o microfibra bien escurrida, nunca encharcar, nunca vapor.
Si tienes gres o porcelánico, microfibra para el día a día y algodón sólo cuando haya suciedad gruesa.
Si tienes terraza, garaje o suelo rugoso, algodón sin complejos.
Si tienes mucha superficie, mopa plana con fundas de recambio.
Si tienes mascotas o mucho pelo, microfibra, que lo atrapa en vez de empujarlo.

Tres errores que arruinan cualquier fregona

Escurrir poco. El agua de más no limpia más: deja vetas y alarga el secado. La fregona tiene que ir húmeda, no chorreando.

No lavarla nunca. Una fregona sucia reparte suciedad. Las cabezas de microfibra y las fundas de mopa van a lavadora a 60 grados, sin suavizante —el suavizante anula la microfibra— y a secar al aire, nunca guardada húmeda dentro del cubo.

Estirarla más de la cuenta. Una fregona de algodón dura unos tres meses de uso normal; una buena de microfibra, bastante más, pero no es eterna. Cuando las tiras se apelmazan y ya no absorben, está tirando de suciedad en vez de recogerla.

Lo que de verdad marca la diferencia

Si tuviera que quedarme con una idea: la mayoría de la gente friega con demasiada agua y con una fregona demasiado vieja. Cambiar a microfibra, escurrir de verdad y lavar la cabeza cada pocas semanas cambia el resultado más que cualquier fregasuelos caro.

Y si el suelo se te queda pegajoso, casi nunca es la fregona: es exceso de producto. Lo contamos en detalle en el artículo sobre el pH de los productos de limpieza.

Productos mencionados

Fregona Optimus 960
Fregona Trapeadora
Pack de Fregonas
Pack Cubo Escurridor + 2 Fregonas a elegir

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